Dogbane Beetle

domingo, 13 de noviembre de 2016

Un corte limpio



No voy a poner en tu regazo las razones por las que no soy feliz, no lloraré tu rechazo ni me pondré a patalear porque decidiste que simplemente ya no quieres nada de mí. No voy a ser la persona que se abraza a un árbol porque la venció el peso de sus pensamientos en plena avenida Reforma, no voy a sufrir porque me dijeron desde chiquita que debía ser así. Te perdí y me duele, pero decidiste nadar hacia donde el agua es más clara porque te cansaron las olas furiosas y los remolinos recurrentes de mi parte de la playa. Y no te culpo. Bajo mis armas, paro la guerra, se rinde mi ejército. No me quedan ganas de luchar. Dices que no soy confiable, que apuñalo con la espalda, que mi lengua son dagas que tiro contra tu pecho a la menor provocación. Dices que soy caprichosa, egoísta y despiadada. Pero yo te digo que sólo estoy asustada, del mundo, de crecer, de las fiestas que no me hacen sentir bien. Y se me revuelve el estómago al verte irte, pero ya me cansé de detenerte y aferrarme a tu cuello y añorar los recuerdos. No importa si no te quedas conmigo o si regresas diez meses después, no soy ni siquiera la misma persona que era ayer. Espero que la vida te llene de dicha, que sepas ser feliz por ti mismo, que encuentres el camino que llevas buscando tantos años, espero que dejes de mirarte al espejo y sentirte sin valor, que ya no desentrañes en otros lo que no te has podido dar tú, pero sobre todo espero que te levantes siempre después de tropezar, aunque cada caída sea más fuerte, aunque cada herida sea más profunda. Y claro que quisiera convencerte de quedarte, peinarte el cabello y decirte que todo estará bien, pero te estaría prometiendo cosas que no puedo cumplir, y ya me cansé de estar endeudada contigo. Y quizá es tiempo de quitarme la venda de víctima de los ojos y entender, de que el hecho de que quiera mucho algo, no significa que sea bueno para mí.

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