Dogbane Beetle

martes, 6 de enero de 2015

Masturbación


¿Nunca han sentido esas inmensas ganas de llorar post-masturbación? Cuando llegas a casa después de un día cansado y aplacas tu libido de manera efectiva: con tu propia mano; finalmente, después de la explosión usual llegan a tu mente las caras de las personas con las que tuviste que conversar, charlas banales e insulsas "hola ¿cómo estás? bien y tú lo que sea me da igual dos de azúcar por favor quédese con el cambio señor". Es justo en esas milésimas de segundo que tu cara se crispa y las lágrimas brotan pensando cuántos felices años nuevos deseaste sin una pizca de empatía. Y tu mente se enreda entre las últimas noticias de facebook, los nuevos compromisos, los recientes nacimientos, las pendejadas de tus amigos y cómo empiezas a perder las pocas cosas que en realidad te interesan. Después del orgasmo viene la culpa, la pinche culpa de sentirte tan solo en el mundo, recibir caricias de tus propias extremidades, ser la única persona en este momento de la historia del universo amándote con tanta lástima y auto-compasión que te asqueas. Entonces al darte la vuelta entre tus sábanas sin haber siquiera sacado aún la mano de tus calzones piensas en las bellas vacaciones de las personas en instagram, los maravillosos atardeceres y objetos brillosos que capturaron pero entiendes que aún de haber estado ahí te seguirías sintiendo igual de desorientado, porque se te chingó hace mucho la brújula del alma. Al poco tiempo te das cuenta que ya estás llorando en voz alta, con fuerza y constantes hipidos, te convences que fue muy mala idea masturbarte. Sales de la cama y empiezas a planchar la ropa para el día de mañana, no sabes si bañarte por la noche o amaneciendo ya que hace un frío de la chingada, volteas al espejo y sólo ves un despojo que la sociedad se empecina en llamar "individuo". Concluyes que la soledad no es una casualidad sino un estado del corazón, vas a la regadera y lloras en cuclillas, te calientas cualquier cosa para la cena. Despiertas a las siete de la mañana y no son ni las tres de la tarde cuando te viene a la mente que sería una buena idea que pronto den las seis para partir a casa, meterte entre las sábanas y masturbarte otra vez, porque sabes que en este momento de la historia mundial eres la única persona que te va a querer.

5 comentarios:

Yours Truly, Mike dijo...

Verga. Que bonito que puedas describirlo tan bien y que feo lo que describes, y feo saber que muchos lo hemos sentido. En fin, que bonito escribes, Gizéh.

tacitas dijo...

Y el pedo esta en que todos te dicen "si tu no te quieres ¿entonces quien?" , y a la verga.

Se siente. Pero chingado, algunos nos conocemos tanto que no nos gusta saber que somos los únicos que nos podemos amar.

Anónimo dijo...

Creo que algunas personas están en lugares que no merecen o que no llenan, pero ¡yisus! eres muy buena.

David. E. Cruz dijo...

Sublime

Martinez dijo...

Yo me masturbo, aún después del sexo, creo que nadie me ha masturbado jamás ni me ha hecho tener orgasmos tan placenteros como los que me doy yo mismo, me excitan muchas cosas, pero necesito encontrar a alguien que lo disfrute tanto como yo y que no se conforme sólo con tener coito para sentirse satisfecha cuando terminamos.